Revista entre líneas

Política

El Ajedrez

  • Luis Augusto Montanaro Bedoya
  • 20/06/2020
  • Política

La actividad diplomática tiene rutinas y usos. Pero, sobre todo, es un arte que el talento y la experiencia decantan y pulen para formar el conocimiento de los lugares de destino y las redes locales relevantes. La historia varias veces milenaria de la diplomacia nos ilustra que uno de los aspectos más difíciles de alcanzar es la capacidad de identificar la índole de los personajes claves del Estado receptor. Conocer el carácter o condición natural propia de un líder político, que la distingue de los demás, es una dimensión muy complicada de descifrar. El punto es muy actual en estos últimos días por diferentes hechos.

Desde luego, por la filtración a medios de informes desde 2017 en adelante del embajador del Reino Unido en los Estados Unidos. En síntesis, Sir Kim Darroch informó al Foreign Office que el presidente Trump era “inepto”, “inseguro” e “incompetente”, y que su “carrera podría terminar en desgracia”. Naturalmente el ministro de Relaciones Exteriores inglés Jeremy Hunt -competidor de Boris Johnson por la jefatura del Partido Conservador y la función de Primer Ministro- ordenó investigar la filtración y declaró que las ideas de Darroch representaban la “visión personal” del embajador y no deberían ser consideradas como la posición oficial del gobierno británico. ¿Por qué y para qué la filtración? ¿Quién es responsable de la filtración? ¿Cuán acertada o equivocada es la opinión de Darroch? Quizá nunca lo sabremos. Las cancillerías del mundo en cualquier caso estudian este episodio. Es importante para descifrar algo más el estado del ajedrez de la política internacional del corto plazo que, entre la guerra comercial Estados Unidos-China o las crisis de Siria, Irán, Ucrania o Venezuela, sin olvidar la tensión de la frontera estadounidense-mejicana o la situación general del Medio Oriente, tiene a Trump como actor principal.

Más a fondo, una de las contrapartes de Trump, el presidente Putin, visitó Roma por menos de 24 horas. Se entrevistó con el Papa Francisco, el presidente Matarella y el primer ministro Conte. Italia, dentro de UE, es proclive a disminuir las sanciones a Rusia por la crisis de Ucrania y, además, recientemente abrió conversaciones directas con China sobre la agenda comercial común. Rusia es espacio intermedio del comercio entre China e Italia. Además, al terminar su visita oficial a Roma, después de la cena Putin visitó a su viejo amigo Berlusconi. Putin reveló que el Papa Francisco -con quien conversó el doble del tiempo previsto- le autorizó a revelar que siempre tiene en su escritorio libros de Tolstoi y Dostoyevski y que, de este último, valoraba especialmente la visión sobre el sacerdocio en el mundo moderno. Putin recordó las comunes raíces cristianas de Rusia y Santa Sede y la preocupación y ocupación activa de Rusia sobre los cristianos del Medio Oriente. Putin regaló un ícono de San Pedro y San Pablo. El Papa Francisco regaló un grabado de Roma del siglo XVIII –“para que no se olvide Roma”- y la medalla pontificia recordatoria del fin de la 1ª Guerra Mundial, momento político y militar en que la diplomacia del Papa Benedicto XV desempeñó un papel principal.

Putin, además, dio una entrevista exclusiva al Corriere della Sera, el más influyente diario italiano. Su principal mensaje es una alerta acerca de la complejidad del momento político mundial. Su argumento central es replantear las relaciones Rusia-Estados Unidos hacia un diálogo bilateral sobre una amplia agenda estratégica. El núcleo de su inquietud es, según Putin, el desmantelamiento del sistema seguridad internacional iniciado con el abandono unilateral del Tratado de Defensa Antimisilística por Estados Unidos, auténtica piedra angular del sistema de control de armamentos. Putin descarta una “carrera de armamentos” porque a su juicio el gasto militar de Estados Unidos y Rusia es, respectivamente, 700 y 48 mil millones de dólares. Putin -dice- no quiere dejarse envolver en tal carrera, pero tiene la obligación de garantizar la seguridad de Rusia. Espera que la UE se guíe por sus propios intereses y no por las sugerencias de otros, modo en que alude a los Estados Unidos. Recuerda también que Rusia tiene con Italia una relación de “buen sentido” y “trabajo conjunto” en las esferas política, económica, científica y humanística. Son naciones viejas y diplomacias experimentadas que han sorteado muchas crisis. Habrá que esperar, ahora, el análisis y las decisiones del presidente Trump y el consejo de su asesor de Seguridad Nacional Bolton.