Revista entre líneas

Desarrollo Social

La mayor vergüenza de una sociedad: el abuso infantil

  • Luis Augusto Montanaro Bedoya
  • 10/08/2020
  • Desarrollo Social

A finales de mayo, el Ministerio público dio a conocer las cifras de denuncias de abuso infantil en lo que va del año, las cuales superaban 869. El otro dato indignante revela el escenario donde ocurren estos abusos, el 85% acontecen en el entorno familiar.

La Convención sobre los Derechos del Niño, tratado internacional de las Naciones Unidas el cual Paraguay suscribió en el año 1990, establece en sus artículos 19, 34 y 39 que los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger a los niños y niñas contra toda forma de abuso. Además este tratado internacional establece que, los Estados Partes promoverán las acciones necesarias para la recuperación física y psicológica a fin de garantizar la reintegración social del niño o niña víctima.

A tres décadas de la celebración de esta Convección, nuestro país sigue evidenciando vacíos legislativos y hasta cierta tenue justicia ante los innumerables casos de abusos registrados. La tipificación de estos delitos y la penalización permite una restitución a la sociedad a través de la multa, para ciertos casos.

Una prestigiosa organización internacional con presencia en 97 países del mundo, Save the Children, recientemente publicó los daños físicos, conductuales, emocionales, sexuales y sociales que ocasionan los hechos de abuso sexual. Estas consecuencias, que sin acompañamiento o apoyo, en muchos casos son irreversibles, lesionan todos los derechos de las personas en la primera etapa de su vida.

 

El otro aspecto pendiente como política pública tiene que ver con la recuperación integral de los niños, niñas y adolescentes que han experimentado cualquier tipo de abuso. El Estado debe proteger y velar por el bienestar de los mismos, en todos los ámbitos y evitar la revictimización.

Pero en un escenario ideal, la inversión genuina de un Estado debe darse en el ámbito de la prevención. La educación es clave en este aspecto. La mirada y el esfuerzo por evitar estos delitos debe ser la prioridad, educando y formando ciudadanos respetuosos de las leyes, la vida de los demás y así, proteger lo más valioso de una nación: sus niños y niñas.

Esta semana, otra niña de 11 años será intervenida quirúrgicamente por un embarazo de alto riesgo y con 35 semanas de gestación. Una niña que debería estar solo preocupada por sus tareas escolares y disfrutando de su niñez, hoy enfrenta una dura realidad para proteger su vida y la del hijo que espera.