Revista entre líneas

Desarrollo Social

Acceso a Agua, un Derecho Humano

  • Luis Augusto Montanaro Bedoya
  • 22/11/2021
  • Desarrollo Social

Recurso único, insustituible, base de la vida, las sociedades y las economías. Así lo indica el Sistema de Naciones Unidas al referirse al líquido vital, al tiempo de informar que en el mundo existen más de 2.200 millones de personas que carecen de acceso a agua. 

En Paraguay, y según los registros estadísticos oficiales, 10 de cada 100 personas no cuentan con acceso a agua mejorada, mientras que en el área rural esta carencia afecta a 15 de cada 100 personas. 

En este punto, es importante definir a que nos referimos con agua mejorada, pues la misma incluye tanto a; agua por cañería suministrada tanto por entes estatales como por el sector privado y red comunitaria, así como agua proveniente de pozo con y sin bomba y, hasta agua de lluvia. Esto a modo de no confundir con el concepto de agua potable o adecuada para el consumo directo de las personas, es decir, la calidad queda fuera del registro estadístico. 

Acceso a agua, un derecho humano violentado que desnuda las desigualdades más profundas, cuando más allá de las cifras o los conceptos, la realidad es que en nuestro país aún existen localidades como Toro Pampa, María Auxiliadora, San Carlos, entre otros tantos del Chaco Paraguayo, que dependen de un tajamar para cubrir sus necesidades básicas de acceso a agua. 

Acceso a agua, un derecho humano violentado que desnuda las desigualdades más profundas, cuando observamos que Paraguay es uno de los países más ricos en recursos hídricos, pues el territorio nacional obtiene aportes importantes de las cuencas internacionales y fronterizas. Según la FAO, Paraguay dispone de un volumen anual promedio de oferta de agua de 460.000 Hm3, ubicándose entre uno de los países con más agua per cápita de la región. 

Acceso a agua, un derecho humano violentado que desnuda las desigualdades más profundas, cuando observamos que en Paraguay existen numerosos organismos estatales a nivel central y a nivel local que invierten en sistemas de agua con el fin de proporcionar acceso a la población. 

Entonces, si este recurso no es escaso y, hemos invertido con nuestros impuestos para que se garantice este recurso a toda la población, ¿resta responsabilizar a la deficiente gestión? 

El respeto y las garantías a este derecho involucran el acceso continuo, de calidad y asequible para toda la población. Solo así podremos iniciar la senda del desarrollo sostenible y solo así podremos honrar nuestro compromiso global: Lograr el acceso universal al agua para el 2030. 

 

 

Luis Augusto Montanaro Bedoya

Presidente

Fundación Paraguay Cambia Contigo